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Santa María Virgen

EL SAGRADO MATRIONIO

El sagrado matrimonio es un sacramento de la iglesia, en la que una pareja entra en una unión de por vida, hacen sus votos ante Dios, y reciben la gracia y la bendición de Dios para ayudarlos a cumplir sus votos. Con el fin de estar casados en la Iglesia Episcopal, un miembro de la pareja tiene que ser un cristiano bautizado. Todas las parejas que planean casarse deben tomar consejería pre-matrimonial.


Aquellos que desean casarse deben reunirse con uno de los sacerdotes de la parroquia antes de coordinar una fecha en el calendario de la parroquia. En esta reunión, el sacerdote oficiante discutirá la petición de la pareja que se quiere casar, responde a cualquier pregunta a cerca del proceso de preparación, y aclara las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio cristiano. Si la novia o el novio se ha divorciado anteriormente, los requisitos específicos de la Iglesia deben cumplirse antes de que un sacerdote episcopal puede realizar la bendición y la celebración de un matrimonio. Esto incluye la presentación de una petición de un nuevo matrimonio con el Obispo. La ley episcopal canónica requiere un mínimo de preaviso de 30 días antes de una boda pueda ser solemnizada.



Todas las bodas son conformes a la liturgia de la celebración y bendición de un matrimonio que se encuentra en la página 423 de El Libro de Oración Común de 1979 o una de las dos liturgias que están a prueba establecidas en la 78ª Convención General de la Iglesia Episcopal. El uso de la música para todos los servicios de la Iglesia Episcopal se rige por las rúbricas de El Libro de Oración Común y el himnario bajo la dirección del director de la parroquia y el director de música y el organista.


Normalmente, el clérigo de la parroquia preside en la celebración de los matrimonios. Si la pareja prefiere que otro clérigo realice su matrimonio, debe obtener el consentimiento de la autoridad eclesiástica de la parroquia: el rector, sacerdote interino a cargo, o mayordomos.


Los matrimonios no se celebran tradicionalmente en Adviento o en Cuaresma porque estos son tiempos penitenciales y las liturgias no son adecuadas para ocasiones festivas como una boda. La política dentro de la diócesis dice que las bodas durante el Adviento o Cuaresma sólo pueden suceder en el caso de una grave necesidad pastoral.


Cada parroquia episcopal tendrá directrices únicas y coordinadores locales para la primera convocatoria de una pareja a la iglesia con el fin de hacer esa conexión con el clero y coordinador de bodas.